Breve historia del Centro Social La Paz

historia-0Está muy lejana ya aquella noche del año 1937, en la que un grupo de vecinos, dio forma a una aspiración popular de enorme proyección: la fundación de una institución social que con el andar del tiempo se transformaría en la más importante de su tiempo en el medio. Resulta importante y emotiva la lectura del acta primera del libro de asambleas, en que se dice textualmente; “En la villa de La Paz, a los seis días del mes mayo de mil novecientos treinta y siete, reunidos en los salones de la sociedad Italiana los Señores Angel Giaconi, ingeniero Romualdo Rubbo, Pablo Mario Pena, Eduardo Ledoux, José Burastero, Luis Lorenzo y Deal, Alcibíades M. Tiscornia, Escribano F. Humberto cataldi, Doctor Emilio Rainusso, Gregorio Barreto, Aramís Guido, Andrés Perez, Antonio Moizzo, Escribano Julio Cesar Acosta, Luis Buschiazzo, Arquitecto Abel Theoduloz y Manuel Herrero, se procede a Elegir mesa provisoria, resultando electo Presidente el Doctor Emilio Rainusso y Secretario el Señor F. H Humberto Cataldi. La mesa expone los motivos de la reunión y la unanimidad de los presentes resuelve fundar un centro social, cuya finalidad será exclusivamente social y cultural.

historia-3Manifiesta asimismo que nadie debe considerarse excluido por el hecho de no haber sido citado para esta primera reunión. Que tiene conocimiento que la directiva de la sociedad italiana no tendría inconveniente en ceder sus salones al nuevo Centro en condiciones muy favorables. Después de un breve debate se resuelve hacer a la sociedad Italiana la siguiente propuesta: el Centro se hace cargo de todos los locales Sociales excepto de la Sociedad, pagándole un tributo de quince  esos mensuales, más el cincuenta por ciento de todas las entradas liquidas que el centro obtenga por concepto de alquiler o explotación temporánea del salón de espectáculos. En caso de contrato a plazo mayor de un mes se iría a un mes deentendimiento entre ambas instituciones. Todas las mejoras con carácter permanente se harán siempre con consentimiento de la Sociedad Italiana y quedarán a total beneficio de la misma. Se encarga el Dr. Rainusso para presentar dicha propuesta. La misma cree oportuno que para el  historia-5seguro e inmediato éxito de la iniciativa es necesario establecer una cuota de entrada, cuyo importe permita adquirir en seguida todos los muebles y útiles indispensables para empezar de inmediato las actividades sociales. Se resuelve fijar una cuota de diez pesos de entrada y una cuota mensual de un peso, a cobrarse desde el momento que funcione el Centro. Se acuerda considerar socios fundadores, con prerrogativas especiales, a aquellas personas que se inscriban antes del treinta del corriente mes, haciendo efectiva la cuota de entrada. Sólo en casos muy especiales dicha cuota podrá abonarse fraccionadamente. Acto seguido, se nombran las siguientes Sub Comisiones: de Estatutos y Personería Jurídica: Escribanos Cataldi y Acosta y Sr. Tiscornia. Muebles y útiles Srs. Rainusso, Moizzo, Burastero. De Propaganda: Srs. Rainusso, Rubbo, Guido, Herrero y Giaconi; de Bar: Sres. Barata, Buschiazzo y Perich. Local social: Sres. Theoduloz, Guido y Ledoux. Se autoriza a los Señores Doctor Emilio Rainusso y Escribano F. Humberto Cataldi para firmar esta acta y la de las asambleas venideras. No siendo para más se da por finalizada la reunión labrándose en lugar y fecha ut supra. Humberto Cataldi Emilio Rainusso”.

 

Casi un mes después se efectúa la 1ª sesión para la elección de las autoridades, surgidas del grupo de personas asistentes a ella.  Del hecho da cuenta el Acta Nº 1. A tanto tiempo de aquellos aconteceres y personajes, nos encontramos hoy día con una Institución ya en su local propio de la calle Batlle y Ordoñez. La cual cuenta no solo con el gimnasio pensado, sino con otras salas, como ha de ser la de aparatos, el salón de actos, una sala de reuniones, un salón con parrillero, etc.

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La convivencia en este Centro Social es muy simple: “los veteranos deberán recordar que un día fueron jóvenes; los jóvenes, que un día serán veteranos”. Este principio parece haberse constituido en un axioma vital en la realidad de la convivencia diaria en la Casa Social de la calle Batlle y Ordoñez, donde impera un positivo espíritu de colaboración que abarca a dirigentes y asociados.
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